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AL
HILO DE.... (obra
en serie, expositiva, cartel,)
Volver la vista atrás
forma parte de nuestra vida. En muchos momentos ha sido y es importante
tomar el tren del futuro, para no quedarse petrificado como estatua
de sal, como dijo el profeta, pero en otros, esa vuelta y detención
en el pasado nos puede adentrar en un mundo revelador para incorporarlo
en este nuestro presente.
Los encajes, los bordados, los cosidos y los ornamentos del hogar
realizados por mujeres son parte de ese patrimonio - matrimonio
antropológico que adornaba y tejía los lazos sociales
dentro del hogar en el pasado. Los usos de estos tejidos conformaban
y establecían unas redes de comportamiento propias de la
época. Tejidos que guardaban en su interior horas de ensimismamiento,
de esperas, de ilusiones, de deseos, temores, ansiedades, preocupaciones
y paz. “Labores” anónimas, que fueron tramadas
en su solución caprichosa, exuberante y tenaz. Labores hechas
de “ahoras” para mostrarse después en la intimidad.
Muchas de estas obras sólo podían ser vistas en el
espacio íntimo y privado de las alcobas, y la suavidad de
sus formas y sus entresijos, inundaba el mundo de infinitos placeres
para los sentidos. El tacto suave de la seda, el sonido de la prenda
almidonada, la delicia visual de las formas vegetales de los encajes
de bolillos, puntillas, los olores de la plancha caliente en contacto
con los tejidos…
Esta revisión de la parte silenciada de, me atrevo a llamarlas,
obras de arte nos sirve como contrapunto a un mundo como el nuestro
de prisas y máquinas sin pulso. Quizás nos advierta
también de la otra cara del silencio femenino tramado en
la complicidad de un mundo aparentemente estático, que nos
da pie a pensar en los valores subyacentes de una labor detallista
y sublime.
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